PRESOS EN LIBERTAD.

Texto. Éxodo 1:13-14. “Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor”. (RVR60).

Introducción.
En este texto vemos a un pueblo que está haciendo oprimido, que era afligido y que había sido esclavizado. Sin embargo ellos no llegaron a Egipto siendo esclavos, ellos llegaron siendo invitados. Faraón era amigo de José. Pero con el paso de los años, 430 años ellos fueron sometidos y terminaron siendo esclavos.
Como era normal se cansaron de ser esclavos y vivir afligidos, se cansaron de que los explotaran y entonces se acordaron del Dios de sus padres Abraham, Isaac y Jacob. Y empezaron a clamar al cielo antes no habían clamado, se habían quejado el gobierno local, se habían quejado de la injusticia, se habían quejado de que los están explotando, se quejaban de que el sueldo no alcanzaba, pero no habían clamado al Dios del cielo, entonces se acordaron de clamar y Dios escuchó y se acordó de las promesas que le había dado a su amigo Abraham y a su descendencia Isaac y Jacob.
Entonces Dios escoge a un hombre llamado Moisés para cumplir la tarea de libertar o liberar a su pueblo que estaba esclavizado y siendo duramente oprimido por los egipcios. Yo quiero que veamos algo rapidito aquí, cuando el pueblo de Dios clama al Dios del cielo y deja de quejarse, Dios escucha y se mueve en favor de su pueblo. Usted tiene de dos, se queja y no pasa nada o clamar al Dios del cielo por un milagro.
Continuando con la narración, Dios lleva Moisés Egipto para liberar al pueblo, Dios como lo prometió lo respaldó, y orquestaron las diez plagas de Egipto. Hasta que El faraón decidió dejar libre al pueblo, entonces Israel ya no era más un pueblo esclavo sino un pueblo libre, conforme al clamor que habían elevado. Y entonces empiezan un peregrinaje por el desierto rumbo a la Tierra prometida. Pero los egipcios no los iban a dejar irse solo así, entonces deciden seguirlos, y el pueblo tiene tiempo para clamar y entonces vemos.

• Primer clamor como pueblo libre.
Éxodo. 14:9-12. “Siguiéndolos, pues, los egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército, los alcanzaron acampados junto al mar, al lado de Pi-hahirot, delante de Baal-zefón: 10 Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a Jehová. 11 Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?
12 ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto”.
La primera vez que el pueblo se pronuncia en una situación de temor, y clamor se encuentra en éxodo. 14, no fue un clamor de fe. Vamos a suponer que en su corazón no estaba aún la plena confianza en Dios. Pues era un pueblo que estaba empezando a conocerlo pese a que habían visto las diez señales en Egipto. Por ende.
Lo que hacen es reprochar la situación de persecución y encima hacen ver que morir en Egipto era mejor aunque eran hombres esclavos, que morir en el desierto libres.

• Segundo clamor como pueblo libre.
Cuando anduvieron 3 días por el desierto sin encontrar agua, y llegaron a Mara, un lugar con aguas amargas y no podían beber. (Éxodo 15:22–27) (Éxodo. 17:1-7.). Quejas por agua.
Éxodo 15:23-24. “Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?”.
• Tercer clamor como pueblo libre.
Éxodo 16:2-3. “Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud”.
Y así sucesivamente el pueblo de Israel empezó a quejarse con Moisés y Aarón del trato de Jehová para con ellos. Y siempre comparaban su situación anterior con la actual, su vida de esclavitud y su nueva vida de libertad.
(Según el relato de Éxodo fueron varias quejas las que el pueblo pronunció, 10 en total).

Entonces desde el principio no es que el pueblo no conociera a Dios, o confiar en él. Sino que el pueblo se quejaba porque echaba de menos su vida de esclavitud en Egipto, ellos eran libres físicamente, pero vivían en cautiverio por la condición de su mente y de su corazón.
Por eso es que traían pensamientos de idolatría, apenas Moisés los descuida se van a hacer un becerro de oro, ellos están atados a la idolatría. Aunque hoy era un pueblo libre teniendo un pensamiento de esclavo y tenían que doblegarse a un Dios que pudieran ver.
Éxodo 32:1. “Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido”.

Así como este pueblo de Israel vivimos muchas veces nosotros los seres humanos, Dios nos ha hecho libres, yo creo fielmente que Dios nos ha hecho libres. ¿Cuántos creen que Dios liberta? Yo creo fielmente que Dios es nuestro libertador. Sin embargo hay personas a las que Dios rescata las hace libres y viven esclavizados.

  1. Costumbres.
    En Guatemala tenemos tantas tradiciones, tantas costumbres. Y muchas veces esas costumbres vienen a ser parte de nuestra fe, Cristo nos ha hecho libres pero seguimos creyendo, en pasarle un huevo a los bebés, en poner una escoba detrás de la puerta, en poner un crucifijo, en dejar una Biblia grande con el salmo 91 en la cabecera de la cama. Seguimos creyendo cosas que aprendimos en Egipto, y no caemos en cuenta que el sacrificio de Jesús es suficiente.
    A mí me dijo una persona yo ya siendo ministro, sí habían roto todas mis maldiciones ancestrales, porque de lo contrario Dios jamás me iba a usar a plenitud y que si no había sido así necesitaba ser liberado.
    2 Corintios 5:17. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. 1.1 Rutinas. El pueblo de Israel prefería hacer ladrillos cada día ser latigueados, azotados, mal pagados, que ser libres caminando en el desierto viendo la gloria de Dios.
  2. Pensamientos.
    También hay personas que viven esclavizadas de sus pensamientos el pueblo de Israel también fue esclavo de su forma de pensar.
    Números 13:33. “También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos”.
    En Egipto fueron sometidos, abusados, maltratados. Y no podían verse de otra forma, que no fuera un pueblo condenado sin derecho a opinar. Sin la capacidad de conquistar nada, y eso lo reflejan a la hora de ir a examinar la Tierra prometida, pues ellos se ven como langostas, en alguna versión dice como saltamontes, ellos se veían insignificantes.

Y así hay gente emocionalmente mal, esclava de sus malos pensamientos, siendo esclavos de la vida pasada, de los malos recuerdos, de los fracasos y por eso viven con miedos a conquistar, con miedos a tomar decisiones diferentes. Con miedo a sacar Egipto de su corazón, de su mente. Porque creen que están condenados a vivir maltratados toda su vida.
Por eso la escritura dice en proverbios. “porque como es el pensamiento del hombre tal es él”. Hay personas que tienen un auto imagen mala que aunque Cristo los hizo libres no viven libres. Se viven culpando. Otros son esclavos del dolor que los hicieron sentir.
Hay otros viviendo con baja autoestima, que les gusta el maltrato y si no los maltratan no son felices no se sienten amados no se sienten importantes. Y por eso ahí andan buscando gente que lo siga maltratando que lo sigue viendo que lo siga tratando mal, que los menosprecien y que los haga sentir basuras porque son esclavizados de su mente.
Y entonces están en Cristo, pero siguen siendo esclavos porque no han entendido que ser el pueblo de Dios les da un valor que no tenían antes, hoy son especial tesoro, hoy son nación Santa, hoy son linaje escogido, hoy son real sacerdocio.
Tu posición en Cristo no es la misma posición que tenías en Egipto o sea en el mundo, hoy eres hijo del rey de reyes y señor de señores.

Renovación de la mente.
Romanos 12:2. “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

2 Corintios 10:4-5
Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,

Conclusión.

Personas dejan la iglesia por una mala cara, no sirven a Dios porque su opinión no fue tomada en cuenta.
Pero no dejan al mundo y ahí son traicionados, calumniados, abusados, denigrados.
El diablo desde el principio ha pagado mal a quien bien le sirve, pero a ese mala paga y el mundo q ofrece no estamos dispuestos a dejarlo por lo que Dios nos ofrece.